martes, 21 de febrero de 2012

Le sobraran kilos a Adele pero no Grammys


Cuando escucho música no necesito dos tetas que se muevan y un culo que se contonee. Necesito una canción que me conmueva. Por eso me alegro de los Grammys de Adele. Por su voz y sus canciones.
Con esto no quiere decir que tengamos que hacer una cruzada contra los guap@s del gremio (en los que yo me encuentro, por supuesto) porque disfruto exactamente igual con Adele que con Alicia Keys pasando por Robbie Williams. Pero, ¿Quién dijo eso de “al pan pan y al vino vino”?pues venga señores: la modelo a la pasarela y la cantante al disco.

No vamos a negar lo mil veces evidente: la belleza abre mil puertas (y piernas) profesionales, pero lo que no nos cuentan es por cuánto tiempo.
¿Cuántas div@s de mercadillo han durado dos asaltos? por suerte, a veces, se necesita de “algo” más para mantenerse vivo flotando en la platea. Y cuando hablo de platea me refiero a una platea extensa, que abarca desde la fábrica de extrarradio más recóndita, al plató de televisión deslumbrante.

La música, es otra profesión más y por encima de caras bonitas (qué está muy bien que las haya) no hay que perder el norte.

Así que un olé por Adele.

jueves, 9 de febrero de 2012

CALLE FELICIDAD

Calle felicidad aparqué de madrugada y di una vuelta,
Remolinos de hojas despeinaron las ideas de mi cabeza.

Calle felicidad donde el arrepentimiento da una tregua
Mañana al despertar me estará esperando para saldar cuentas.
He parado los relojes, pero dentro sigue cayendo su arena.

Si hoy bajo al infierno, indúltame algún pecado.
Tendrán que agrandar la sala, no habrá sitio para tantos.
Si me tengo que quemar, que sea aquí.

Calle felicidad siempre hay luz en su portal da igual la hora,
Sabes que va a pasar, tu me esperas, yo espero quitarte la ropa.
Calle felicidad, dos corazones a oscuras, ahora juegan a encontrase dejando en perchas colgadas todas sus sombras.

Me he guardado el derecho de admisión,
No hay conciencia que se atreva a pasar dentro.
El perder el tiempo contigo ocupa ya todo mi tiempo.

Si hoy bajo al infierno, indúltame algún pecado
Tendrán que agrandar la sala, no habrá sitio para tantos.
Si me tengo que quemar, que sea aquí.

Calle Felicidad.